Además, tenemos a la Organización MarÃtima Internacional que ha establecido un objetivo global de reducción de emisiones anuales en el sector de al menos un 50% para 2050 en relación con los niveles de 2008; a la Unión Europea con el “Green Deal†y sus objetivos de que se hayan dejado de producir emisiones netas de gases de efecto invernadero en 2050; y a la ciudadanÃa cada vez más concienciada (a golpe de padecer los efectos del cambio climático y la pandemia, eso sÃ) de la necesidad de mejorar nuestra forma de vivir para que el planeta sobreviva.
Asà las cosas, el hidrógeno y la movilidad sostenible se configuran como las principales apuestas de las inversiones de las compañÃasque también saben que los fondos europeos identificarán (y apostarán por) iniciativas en el programa de competitividad y sostenibilidad industrial para contribuir a la transición verde y digital. Asà que, estupendo, porque pueden modernizarse colaborando con lo público. ¿Objetivos? La digitalización, la transición energética y la descarbonización. ¿Les suenan? Por supuesto. Estos tres conceptos son los mantras que el sector logÃstico portuario lleva recitando desde hace unos años.Â
Por poner un ejemplo, solo la semana pasada conocimos que Petronor tiene intención de construir una de las mayores plantas mundiales de producción de combustibles sintéticos a partir de hidrógeno verde con el puerto de Bilbao como núcleo neurálgico; el Puerto de Sevilla confirmó que ha presentado iniciativas a los Next Generation para impulsar un hub eólico industrial y un hub de hidrógeno portuario; y FM Logistic Ibérica y Tecnove anunciaron que avanzan en su búsqueda de la monitorización de la producción y suministro de hidrógeno y en la transformación de vehÃculos (tanto carretillas como furgonetas para distribución urbana y de media distancia).Â
Preparémonos que toca cambiar de vocablo. Adiós gasolinera, hola hidrogenera.






