Un par de ejemplos tÃpicos de cisnes negros que pueden encontrar a golpe de Google podrÃan ser el inicio de la 1ª Guerra Mundial o los atentados del 11 S. Acontecimientos absolutamente sorprendentes, que tuvieron unas consecuencias socioeconómicas indudables y que, con el paso de los años, hemos racionalizado hasta considerarlos “predecibles†o la consecuencia de una serie de acontecimientos previos.
No les voy a engañar: no me gustan las teorÃas. Esta en particular, como otras muchas, no acaban de convencerme por su condición de “a posterioriâ€.
Sin ir más lejos, de la teorÃa del cisne negro hemos pasado a la del rinoceronte gris, que es como define la periodista Michele Wucker los acontecimientos que sà se veÃan venir pero que han sido negligentemente abordados. Y en este capÃtulo se podrÃa incluir la irrupción de la pandemia y las consecuencias que todavÃa estamos soportando, y lo que nos queda. La fina lÃnea que separa ambas teorÃas tiene mucho que ver con las matemáticas o, mejor dicho, con la probabilidad de que el suceso extraordinario se produzca.
Les cuento todo esto porque recientemente Nico Hecker, directivo de Hapag-Lloyd ha asegurado que la problemática que estamos viviendo con la escasez de contenedores, la congestión de determinados puertos y el incremento de los fletes bien podrÃa considerarse un cisne negro, ya que en menos de seis meses se produjo una brusca caÃda de la demanda de contenedores (lo que generó su posicionamiento en lugares apropiados/baratos para largas estancias) y a continuación  un gran incremento de la misma, lo que acabó por armar el lÃo.
Lamento discrepar profundamente, pero no me creo que profesionales de primer nivel internacional, permanentemente implicados en el análisis del comercio marÃtimo mundial y de los diferentes flujos comerciales, no vieran venir la situación que se iba a producir tras los ajustes obligados por la pandemia en la redefinición de rutas marÃtimas. Hablamos de oferta y de demanda, del comportamiento del mercado… no del amartizaje del “Perserveranceâ€.
No, no podemos culpar de todo a un cisne negro y deberÃamos asumir cuál es nuestra responsabilidad en cada caso. Si por ejemplo se observa que se están ubicando contenedores vacÃos en aquellos puertos que tienen un mayor Ãndice de carga y no se está priorizando ese posicionado en los puertos que realmente lo necesitan, estamos generando otro problema.
Vuelvo a repetir que el aviso está lanzado. Es momento ahora de que las mentes pensantes estudien una fórmula para dar respuesta al mercado y vayan afrontando los nuevos problemas generados por la situación actual. Si la dinámica nos dice que en los próximos meses seguiremos asistiendo a operativas espectaculares en una única escala, necesitaremos dimensionar adecuadamente todas las rutinas para no desbordarnos y seguir dando respuesta a esa demanda coyuntural, o no. Pero no podemos escondernos más en el efecto sorpresa. Esto se veÃa venir.
Dejo para otro momento el origen de las expresiones cisne negro o rinoceronte gris. Este asunto, junto con el brebaje que se toman los que bautizan las operaciones policiales o los que ponen nombre a los huracanes y demás fenómenos climatológicos, deben ser objeto de un sesudo análisis. Todo llegará.






